Por Monseñor PagliaccioNo hay peor juez que tu conciencia y cada noche es un juicio final. Esa almohada que te daba paz, ahora no te para de pinchar.
Yendo, te vas yendo, de todo lo que se quiera acercar. Pedís una copita más que se quiere emborrachar tu humanidad.
Esta noche que no hay tumba para tu cuerpo, queres andar hasta tocar el cielo. La pensas, la soñas, queres una nueva mujer que te convierta en animal.
Tan vació te sentís. La sociedad te exige, te reclama que funciones, que gastes batería así te recargan todo los días, así aportas todos los días. El techo golpea tu cabeza, no te deja pensar y se te va llenando el bolso de responsabilidad.
La felicidad no aparece; es tan fácil de encontrar, que siempre la quieren complicar y hace mucho que esperas en esta calle fría, abrigado por tu disfraz, mirando su puerta, ya te cuesta respirar. En cuero arrancas a caminar, pero en la primera esquina la autoestima te mira mal. El miedo no te deja cruzar, los dedos no paran de señalar, de suerte encontras un traje donde te podes resguardar. Acomodas tu corbata y te perdes con los demás.
Caminando lento, con faso en mano, vas a juntarte con amigos para olvidar esta sociedad, para remplazar la soledad. El tiempo no la para de agitar y se va a pudrir mal, ya la va a pagar ese tic-tac.
Queres estar libre de vos mismo, encontrar la simpleza. En tus suburbios tu corazón marginado sale a robar unas cuantas caricias. Cada día que pasa un error mas aparece, te despierta, te avisa que esa baldosa no se tiene que volver a pisar, que ya demasiadas lágrimas salpicaron tus zapatillas.
Nadie sabe como y cuanto hiere a los demás. Nunca te vas a enterar todo lo que hiciste mal. Fiel a vos mismo queres ser, que el sueño sea tu abrigo otra vez, no te queres preocupar de más.
Te perdes en el ruido y el alcohol. Acompañado en este barco, vas buscando tierra nueva donde no haya tiempo, donde todo sea espontáneo y sincero, donde no exista el miedo.
No queres parar. Cuando paras, la cabeza no para de preguntar y ya no queres escuchar. No tenes respuestas, solo un corazón tartamudo y una lengua que traduce mal.
¿Cuando será el día que decida despertar?
Yendo, te vas yendo, de todo lo que se quiera acercar. Pedís una copita más que se quiere emborrachar tu humanidad.
Esta noche que no hay tumba para tu cuerpo, queres andar hasta tocar el cielo. La pensas, la soñas, queres una nueva mujer que te convierta en animal.
Tan vació te sentís. La sociedad te exige, te reclama que funciones, que gastes batería así te recargan todo los días, así aportas todos los días. El techo golpea tu cabeza, no te deja pensar y se te va llenando el bolso de responsabilidad.
La felicidad no aparece; es tan fácil de encontrar, que siempre la quieren complicar y hace mucho que esperas en esta calle fría, abrigado por tu disfraz, mirando su puerta, ya te cuesta respirar. En cuero arrancas a caminar, pero en la primera esquina la autoestima te mira mal. El miedo no te deja cruzar, los dedos no paran de señalar, de suerte encontras un traje donde te podes resguardar. Acomodas tu corbata y te perdes con los demás.
Caminando lento, con faso en mano, vas a juntarte con amigos para olvidar esta sociedad, para remplazar la soledad. El tiempo no la para de agitar y se va a pudrir mal, ya la va a pagar ese tic-tac.
Queres estar libre de vos mismo, encontrar la simpleza. En tus suburbios tu corazón marginado sale a robar unas cuantas caricias. Cada día que pasa un error mas aparece, te despierta, te avisa que esa baldosa no se tiene que volver a pisar, que ya demasiadas lágrimas salpicaron tus zapatillas.
Nadie sabe como y cuanto hiere a los demás. Nunca te vas a enterar todo lo que hiciste mal. Fiel a vos mismo queres ser, que el sueño sea tu abrigo otra vez, no te queres preocupar de más.
Te perdes en el ruido y el alcohol. Acompañado en este barco, vas buscando tierra nueva donde no haya tiempo, donde todo sea espontáneo y sincero, donde no exista el miedo.
No queres parar. Cuando paras, la cabeza no para de preguntar y ya no queres escuchar. No tenes respuestas, solo un corazón tartamudo y una lengua que traduce mal.
¿Cuando será el día que decida despertar?
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