miércoles, 24 de junio de 2009
http://www.construyendojusticia.com/
"Para que el caso de Soledad Bargna asesinada el 22 de mayo en su departamento, donde la desidia estatal y judicial volvieron a cobrarse una víctima, y para que mañana no le toque a tu familia o amigos, los ciudadanos de la Nación Argentina, no exigimos justicia, construímos justicia".
"Para que el caso de Soledad Bargna asesinada el 22 de mayo en su departamento, donde la desidia estatal y judicial volvieron a cobrarse una víctima, y para que mañana no le toque a tu familia o amigos, los ciudadanos de la Nación Argentina, no exigimos justicia, construímos justicia".
lunes, 22 de junio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
Jueves
Por M. A.Cuando los demás dicen no, yo digo sí. Disuelto por los efectos de algún ansiolítico recorro mi mente como nunca había experimentado. Juego a la ruleta rusa con mi cuerpo. El humo del cigarro reemplaza al aire que me permite vivir. Quizás todo debería ser humo.
Quizás yo no debería estar aquí. Lejos, bien lejos, debería ir: un vino barato y un bondi que me lleven a ningún lugar. Mientras mas sé de este mundo, más me hiere. Anestesiándome, buscando salidas opuestas a lo que el mundo reclama; no queda otra, tengo que sobrevivir. Busco un acorde. Fabrico canciones como un médico fabrica calmantes. Me canso. Busco una mujer, cualquiera, que llene durante un turno al corazón. Me agota. No estoy a la venta para nadie.
Y quedo en la tempestad de la soledad, que se hace herida y fracaso infinito. Escucho murmullos de una plaga que no conozco pero que me rodea constantemente. Para el resto no soy nada. Al mundo no le importa quien soy ni que pienso. Nazco y muero constantemente. No se puede vivir de mentiras y secretos. Quisiera ser un hedonista para pensar en nuevas formas de amar y sentir.
Una revolución de palabras inunda los jueves. Los jueves son una purga infinita. En las noches de jueves no soy. En las noches de jueves encuentro un pretexto para escapar por un tiempo, tan sólo unas horas. En las noches de jueves un perro amigo me consuela y me arrebata la tristeza, no me pide explicaciones y no cuestiona lo que soy. En las noches de jueves imagino otra forma de vivir.
Quizás yo no debería estar aquí. Lejos, bien lejos, debería ir: un vino barato y un bondi que me lleven a ningún lugar. Mientras mas sé de este mundo, más me hiere. Anestesiándome, buscando salidas opuestas a lo que el mundo reclama; no queda otra, tengo que sobrevivir. Busco un acorde. Fabrico canciones como un médico fabrica calmantes. Me canso. Busco una mujer, cualquiera, que llene durante un turno al corazón. Me agota. No estoy a la venta para nadie.
Y quedo en la tempestad de la soledad, que se hace herida y fracaso infinito. Escucho murmullos de una plaga que no conozco pero que me rodea constantemente. Para el resto no soy nada. Al mundo no le importa quien soy ni que pienso. Nazco y muero constantemente. No se puede vivir de mentiras y secretos. Quisiera ser un hedonista para pensar en nuevas formas de amar y sentir.
Una revolución de palabras inunda los jueves. Los jueves son una purga infinita. En las noches de jueves no soy. En las noches de jueves encuentro un pretexto para escapar por un tiempo, tan sólo unas horas. En las noches de jueves un perro amigo me consuela y me arrebata la tristeza, no me pide explicaciones y no cuestiona lo que soy. En las noches de jueves imagino otra forma de vivir.
jueves, 18 de junio de 2009
Preguntontas
Por M. A.¿Por qué en un determinado momento de la vida dejamos de ser esos niños imprudentes y desprejuiciados para convertirnos en unos nefastos adultos? ¿Por qué la llama que enciende nuestros sueños ingenuos e infantiles se apaga con el hielo de la rutina? ¿Por qué debemos abandonar el libertinaje de la infancia para encadenarnos a otro ser humano de por vida? ¿Por qué los gritos desgarradores de la niñez -esos gritos que atraviesan la garganta, condenando a los miserables, llorando las injusticias, llamando a los demás por su verdadero nombre-, se convierten en murmullos y susurros temerosos en el momento que nos consideramos adultos? ¿Por qué es tan fácil besarnos y mirarnos a los ojos, amarnos y confesarlo en nuestros años de fabulosa ingenuidad, pero nos resulta tan complicado hacerlo en la madurez? ¡Ah, cierto, el ser humano... maldito ser humano!
martes, 16 de junio de 2009

Foto: Salvador Batalla
"El carácter perfectible del ser humano hace que introduzca innovaciones que, empezando como comodidades, se convierten en necesidades. Por tal motivo termina acostumbrándose a comodidades que nunca le habían sido indispensables y cuya ausencia se le tomaría insoportable, convirtiéndose entonces en necesidades fundamentales. Para el hombre social no existe una distinción real entre necesidades necesarias y necesidades superfluas (...). En el hombre moderno, al contar con un aumento desmesurado de sus necesidades y deseos, su alma se halla llena de perturbación, insatisfacción y desdicha".
Jean Jacques Rousseau - Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres
martes, 9 de junio de 2009
Chica de barrio
Por Monseñor Pagliaccio
Ella me lleva a donde quiero estar, es una dosis de felicidad. Pero cuando ella se mueve, ya no siento mis piernas, siento que vuelo, siento tocar el cielo.
Entre inseguridad y vergüenza voy rodando. Con qué poco me contentás, ella es mi libertad. Ya no interesa tener que laburar, agachar la cabeza y los mocos tener que tragar.
Entre inseguridad y vergüenza voy rodando. Con qué poco me contentás, ella es mi libertad. Ya no interesa tener que laburar, agachar la cabeza y los mocos tener que tragar.
Ella me rescata, me afloja la corbata, me da esperanza.
Así es mi vida, en subida, siempre en subida.
Pero ya nada importa; la veo, va cruzando, va cantando. Y no sonrías mas, que esa sonrisa no me deja ver todo lo que está mal.
Se mueve, todo ese cuerpo, se mueve. No se quién te cuida, pero lo hace mal. Sos tan natural, solo te pido un round.
Y me vuelvo a asfixiar, el estado la cabeza me presiona sin parar, ya no sé como aguantar esta ciudad. Pará. Pará. Pará un poquito.
Otra vez, ahí esta, hablando por celular, me quedo sin pestañar, en tranquilidad. Y te conozco, sé que te conozco, no sos una piba que quiere aparentar, no histeriqueás, salís de noche, con amigas a disfrutar, tu familia cuidás, tus sueños nunca vas a abandonar. Y ese cuerpo, como me gustaría manejar ese cuerpo; ese que te llama ni debe saber como hacerte acabar.
Lo que más me atrae, es que sos sueño. Si fueras realidad ya te hubiera baleado mal.
Como me gusta tu andar.
Todo es felicidad, la bronca ya no está, soy capaz de cualquier odisea, para que estés en paz.
La veo, a esa chica de mi barrio, y el reloj deja de funcionar, no funca mas.
No funca eeeeeeh.
Así es mi vida, en subida, siempre en subida.
Pero ya nada importa; la veo, va cruzando, va cantando. Y no sonrías mas, que esa sonrisa no me deja ver todo lo que está mal.
Se mueve, todo ese cuerpo, se mueve. No se quién te cuida, pero lo hace mal. Sos tan natural, solo te pido un round.
Y me vuelvo a asfixiar, el estado la cabeza me presiona sin parar, ya no sé como aguantar esta ciudad. Pará. Pará. Pará un poquito.
Otra vez, ahí esta, hablando por celular, me quedo sin pestañar, en tranquilidad. Y te conozco, sé que te conozco, no sos una piba que quiere aparentar, no histeriqueás, salís de noche, con amigas a disfrutar, tu familia cuidás, tus sueños nunca vas a abandonar. Y ese cuerpo, como me gustaría manejar ese cuerpo; ese que te llama ni debe saber como hacerte acabar.
Lo que más me atrae, es que sos sueño. Si fueras realidad ya te hubiera baleado mal.
Como me gusta tu andar.
Todo es felicidad, la bronca ya no está, soy capaz de cualquier odisea, para que estés en paz.
La veo, a esa chica de mi barrio, y el reloj deja de funcionar, no funca mas.
No funca eeeeeeh.
viernes, 5 de junio de 2009
Ex-noches
Por M. A.No quiero ser mañana; quiero ser ese momento entre que me acuesto sobre las nubes y me quedo dormido, soñando despierto, despertar soñando.
Quisiera ser muchas cosas hermosas; podría pensar en un mundo mejor como en cualquier otra cosa banal, por puro romanticismo, con la misma delicadeza que un cirujano opera o un poeta escribe, pero no quiero sólo eso. No quiero ser caricias y carencias.
¿Habrá lugar en mi mundo para la fantasía? Lo real me da miedo. Ni siquiera en cuatro acordes puedo decir lo que siento.
Quiero ser un perro de la calle; vagabundo, libre.
miércoles, 3 de junio de 2009
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