domingo, 21 de junio de 2009

Jueves

Por M. A.
Cuando los demás dicen no, yo digo sí. Disuelto por los efectos de algún ansiolítico recorro mi mente como nunca había experimentado. Juego a la ruleta rusa con mi cuerpo. El humo del cigarro reemplaza al aire que me permite vivir. Quizás todo debería ser humo.
Quizás yo no debería estar aquí. Lejos, bien lejos, debería ir: un vino barato y un bondi que me lleven a ningún lugar. Mientras mas sé de este mundo, más me hiere. Anestesiándome, buscando salidas opuestas a lo que el mundo reclama; no queda otra, tengo que sobrevivir. Busco un acorde. Fabrico canciones como un médico fabrica calmantes. Me canso. Busco una mujer, cualquiera, que llene durante un turno al corazón. Me agota. No estoy a la venta para nadie.
Y quedo en la tempestad de la soledad, que se hace herida y fracaso infinito. Escucho murmullos de una plaga que no conozco pero que me rodea constantemente. Para el resto no soy nada. Al mundo no le importa quien soy ni que pienso. Nazco y muero constantemente. No se puede vivir de mentiras y secretos. Quisiera ser un hedonista para pensar en nuevas formas de amar y sentir.

Una revolución de palabras inunda los jueves. Los jueves son una purga infinita. En las noches de jueves no soy. En las noches de jueves encuentro un pretexto para escapar por un tiempo, tan sólo unas horas. En las noches de jueves un perro amigo me consuela y me arrebata la tristeza, no me pide explicaciones y no cuestiona lo que soy. En las noches de jueves imagino otra forma de vivir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No tenia idea de que M.P. escribía, una sorpresa, ñei los dos primeros textos...
Nazco y muero constantemente acompañado de Un perro amigo, me pareció lo más... bien a lo buenos aires querido, la frante marchita y uno de los siete locos, o los siete mismos!

LA proxima lo leo a MP me intriga infinitamente.