Por Monseñor Pagliaccio
Ella me lleva a donde quiero estar, es una dosis de felicidad. Pero cuando ella se mueve, ya no siento mis piernas, siento que vuelo, siento tocar el cielo.
Entre inseguridad y vergüenza voy rodando. Con qué poco me contentás, ella es mi libertad. Ya no interesa tener que laburar, agachar la cabeza y los mocos tener que tragar.
Entre inseguridad y vergüenza voy rodando. Con qué poco me contentás, ella es mi libertad. Ya no interesa tener que laburar, agachar la cabeza y los mocos tener que tragar.
Ella me rescata, me afloja la corbata, me da esperanza.
Así es mi vida, en subida, siempre en subida.
Pero ya nada importa; la veo, va cruzando, va cantando. Y no sonrías mas, que esa sonrisa no me deja ver todo lo que está mal.
Se mueve, todo ese cuerpo, se mueve. No se quién te cuida, pero lo hace mal. Sos tan natural, solo te pido un round.
Y me vuelvo a asfixiar, el estado la cabeza me presiona sin parar, ya no sé como aguantar esta ciudad. Pará. Pará. Pará un poquito.
Otra vez, ahí esta, hablando por celular, me quedo sin pestañar, en tranquilidad. Y te conozco, sé que te conozco, no sos una piba que quiere aparentar, no histeriqueás, salís de noche, con amigas a disfrutar, tu familia cuidás, tus sueños nunca vas a abandonar. Y ese cuerpo, como me gustaría manejar ese cuerpo; ese que te llama ni debe saber como hacerte acabar.
Lo que más me atrae, es que sos sueño. Si fueras realidad ya te hubiera baleado mal.
Como me gusta tu andar.
Todo es felicidad, la bronca ya no está, soy capaz de cualquier odisea, para que estés en paz.
La veo, a esa chica de mi barrio, y el reloj deja de funcionar, no funca mas.
No funca eeeeeeh.
Así es mi vida, en subida, siempre en subida.
Pero ya nada importa; la veo, va cruzando, va cantando. Y no sonrías mas, que esa sonrisa no me deja ver todo lo que está mal.
Se mueve, todo ese cuerpo, se mueve. No se quién te cuida, pero lo hace mal. Sos tan natural, solo te pido un round.
Y me vuelvo a asfixiar, el estado la cabeza me presiona sin parar, ya no sé como aguantar esta ciudad. Pará. Pará. Pará un poquito.
Otra vez, ahí esta, hablando por celular, me quedo sin pestañar, en tranquilidad. Y te conozco, sé que te conozco, no sos una piba que quiere aparentar, no histeriqueás, salís de noche, con amigas a disfrutar, tu familia cuidás, tus sueños nunca vas a abandonar. Y ese cuerpo, como me gustaría manejar ese cuerpo; ese que te llama ni debe saber como hacerte acabar.
Lo que más me atrae, es que sos sueño. Si fueras realidad ya te hubiera baleado mal.
Como me gusta tu andar.
Todo es felicidad, la bronca ya no está, soy capaz de cualquier odisea, para que estés en paz.
La veo, a esa chica de mi barrio, y el reloj deja de funcionar, no funca mas.
No funca eeeeeeh.
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