domingo, 1 de noviembre de 2009

Caja de recuerdos

Parece que estoy obligado a escribir una canción,
Aunque no quiero, aunque me escapo,
Todo me lo pide; el cuerpo y el corazón.

Una obligada parada en la estación de los recuerdos,
Una voz, una mirada, una foto que no se va,
Llamas que nunca se van a apagar.

Respiro una bocanada de su perfume otra vez,
La mirada de mi perro me enseña a donde ir,
Mientras, otros dicen que el show debe continuar.

Me refugio en donde creo existir:
El alcohol, el faso, las putas, la luna,
Todas excusas vulgares para no sentir.

En el cajón de los recuerdos,
Entre cenizas te vas a hacer canción,
No hay olvido si hay amor,
No hay venenos que no vengan del corazón.

Una forma de no sentir la realidad,
Aunque la ponzoña siempre te alcanza a besar,
Son los restos de unos labios sin mar.

Lágrimas acumuladas que se vuelven vapor,
El sabio tiempo nada lo cura, todo lo omite,
Algunos callan, otros ríen para la ocasión.

Tus sonrisas bajo historias de antaño,
Los libros, el café, la birra después,
Siempre quedamos con esa sensación de no sé qué…

Quizás haya una nueva forma de pensar,
De interpretar la vida sin excusas,
¿O acaso pretendemos la inmortalidad?

En el cajón de los recuerdos,
Entre cenizas te vas a hacer canción,
No hay olvido si hay amor,
No hay venenos que no vengan del corazón.

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